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¡Aquí No! Se intensifica la resistencia contra la planta de amoníaco en Topolobampo
By Tracy L. Barnett Posted in Activismo, Agua, Pueblos Indígenas on 7 junio, 2026 0 Comments
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TOPOLOBAMPO, Sinaloa — Un nuevo capítulo se está desarrollando en la larga lucha por la Bahía de Ohuira.

Tras la llegada de enormes componentes industriales destinados a una controvertida planta de amoníaco en la Bahía de Ohuira, integrantes del movimiento Aquí No, con 12 años de trayectoria, han establecido un campamento permanente junto a uno de los accesos al Puerto de Topolobampo, comprometiéndose a impedir que más equipos lleguen al sitio de construcción.

Con la obra acercándose a su conclusión, los opositores enfrentan una de sus últimas oportunidades para detener el proyecto antes de que entre en operación. La planta es desarrollada por Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), parte del grupo suizo Proman. Diseñada para producir 2,200 toneladas diarias de amoníaco anhidro y almacenar 75,000 toneladas en sitio, sería una de las instalaciones más grandes de su tipo en América Latina. Fuentes de la industria reportaron que la construcción estaba aproximadamente al 88% de avance en mayo, aunque la empresa ha señalado que la producción no comenzaría sino hasta 2027.

Felipe Montaño, gobernador tradicional de la comunidad yoreme-mayo de Ohuira, habla con medios de comunicación durante una protesta del movimiento Aquí No en Topolobampo. Los activistas mantienen un plantón para impedir el traslado de equipos destinados a la controvertida planta de amoníaco en la Bahía de Ohuira. (José Luis Luna)

El amoníaco es un químico industrial altamente tóxico utilizado principalmente para la producción de fertilizantes. Los opositores sostienen que el proyecto implica riesgos para la seguridad pública en caso de una liberación masiva de sustancias químicas, así como riesgos ambientales para las pesquerías y los ecosistemas marinos de la Bahía de Ohuira.

El propio estudio de riesgo ambiental de la empresa contempla la posibilidad de una nube tóxica de hasta 45 kilómetros de diámetro en caso de ruptura de un ducto, lo que podría poner en peligro a más de 400,000 personas. Los críticos también señalan que la planta planea descargar agua más caliente y con mayor salinidad en la bahía, lo que, afirman, podría reducir significativamente la producción de camarón y alterar los ecosistemas marinos de todo el sistema lagunar.

La protesta forma parte de una campaña internacional más amplia conocida como Ballenas o Gas, una coalición de más de 40 organizaciones que se oponen a lo que describen como una acelerada industrialización del Golfo de California. El movimiento sostiene que una creciente red de terminales de gas natural licuado, gasoductos, instalaciones petroquímicas, puertos y rutas marítimas amenaza uno de los mares con mayor biodiversidad del planeta, hogar de ballenas, delfines, tortugas marinas y cientos de comunidades pesqueras.

En la primera línea

Para impedir el avance de la obra, los activistas establecieron un campamento frente a uno de los accesos al puerto. Aunque uno de los componentes ya había sido trasladado al sitio de construcción, otro permanecía dentro de las instalaciones portuarias. El martes, los manifestantes bloquearon el ingreso de una grúa por una de las entradas para ayudar a mover ese componente, según el pescador yoreme e integrante del colectivo Carlos Valenzuela. Sin embargo, la grúa logró ingresar por otro acceso y el bloqueo finalmente no tuvo éxito.

A pesar del revés, los manifestantes permanecieron en alerta y aseguraron que el campamento continuaría por tiempo indefinido.

Entre quienes duermen en el plantón se encuentra la dirigente yoreme Melina Maldonado, quien apenas semanas atrás viajó a Berlín para cuestionar el financiamiento público alemán detrás del proyecto.

Allí lanzó una advertencia a parlamentarios alemanes y representantes de KfW, el banco de desarrollo estatal que participa en el financiamiento:

“No vamos a dejar que se produzca un litro de amoníaco. Su inversión está en riesgo.”

Melina Maldonado Sandoval, izquierda (Melina Maldonado, FB)

El domingo, mientras la ciudad celebraba el Día de la Marina, pescadores y residentes realizaron una protesta náutica en la bahía de Topolobampo. Embarcaciones adornadas con mantas de “Aquí No”, banderas yoremes y mensajes contra la planta recorrieron la bahía. En una inesperada muestra de apoyo, la reina de la celebración marítima, Zaira Dávalos, abandonó la embarcación oficial y abordó una lancha pesquera que portaba una manta de Aquí No.

Según Maldonado, Dávalos es hija de una familia pesquera de cuarta generación y su gesto tuvo un significado especial en una comunidad cuya identidad está profundamente ligada a la bahía.

“Dijo que, como reina de los hombres del mar, se opone al proyecto petroquímico que quieren imponer en su mar.”

Maldonado reflexionó:

“Ahorita estamos en un pico del movimiento. Personas que nunca habían entendido realmente qué era la planta de amoníaco están viendo llegar estos enormes reactores a nuestro territorio, y hay miedo en toda la comunidad. Puedo decir que este es uno de los momentos que más me ha dolido en el alma y que más ha fortalecido mi compromiso de defender este territorio con todo lo que tengo, porque los niños no deberían vivir con miedo.”

Comunidades yoremes, pescadores y defensores ambientales bloquean uno de los accesos al Puerto de Topolobampo como parte de una movilización permanente contra la planta de amoníaco de GPO en la Bahía de Ohuira. (Cuidemos el Tenábari)

Una bahía sagrada bajo amenaza

La Bahía de Ohuira forma parte del sistema lagunar Santa María–Topolobampo–Ohuira, un humedal Ramsar de importancia internacional conocido por sus manglares, aves migratorias, tortugas marinas y productivas pesquerías.

La bahía sostiene una importante industria camaronera y unas 4,000 familias pescadoras que han dependido de sus aguas durante generaciones. También funciona como criadero de numerosas especies marinas y posee un profundo significado espiritual para el pueblo yoreme.

Sinhue Peña, buzo y operador turístico, afirmó:

“Todo empieza aquí, en la bahía, en los manglares. Si afectas los manglares, afectas todo lo que viene después.”

Peña, quien también impulsa una propuesta para proteger la cercana Isla Farallón como área natural protegida, señaló que el valor ecológico de la bahía es inseparable de las comunidades que dependen de ella.

Los opositores citan la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) de la empresa, la cual indica que la planta extraería aproximadamente 2,000 metros cúbicos de agua de mar por hora y devolvería agua más caliente y más salina a la bahía. Estudios citados por el movimiento, incluido trabajo del CIIDIR-Sinaloa, estiman que la producción de camarón podría disminuir hasta en un 60%, más de 500 toneladas anuales.

Para Valenzuela, quien dormía en el bloqueo junto a su hija Esmeralda, de 11 años, la lucha también es cultural y espiritual:

“Nuestros ancestros nos enseñaron que el mar tiene vida, que el mar siente. Dentro de nuestra cosmovisión tenemos un vínculo muy fuerte con la naturaleza, con los animales, con el mar, con la lluvia, con el cielo, con el agua… pero sabemos que si esta planta entra en operación, nuestra vida y todo esto están en riesgo.”

Los dirigentes del movimiento insisten en que no se oponen al desarrollo en sí. El nombre de la campaña —Aquí No— refleja su argumento de que proyectos industriales de esta escala no deben ubicarse en uno de los humedales costeros más productivos de México.

Cuando se le preguntó qué mensaje quería enviar más allá de Ohuira, Maldonado rechazó la idea de que las comunidades indígenas deban sacrificar sus territorios en nombre del desarrollo:

“Mis hijos también tienen alma; tienen vida, tienen sentimientos. Ayúdenme a proteger el futuro y el presente de estos niños de aquí, niños que no deberían tener que pagar el precio del desarrollo.”

Opositores a la planta de amoníaco participan en una protesta náutica en la Bahía de Topolobampo, como parte de las movilizaciones organizadas por el movimiento Aquí No. (José Luis Luna)

¿Quién decide?

Para los opositores, el proceso de consulta sigue siendo la herida original en el centro del conflicto.

Sostienen que las comunidades cuyas vidas están más estrechamente ligadas a la Bahía de Ohuira nunca dieron su consentimiento. Según Felipe Montaño, gobernador tradicional de la comunidad yoreme-mayo de Ohuira, las cuatro comunidades yoremes que rodean la bahía votaron en contra de la planta de amoníaco. Sin embargo, cuando se incorporaron siete comunidades adicionales al proceso, aquellas que vivirían directamente con los impactos del proyecto quedaron en minoría dentro de la misma consulta destinada a decidir su futuro.

“Las comunidades que viven de la bahía y dependen de ella dijeron que no. Pero sus voces fueron diluidas por comunidades que no sufrirían los impactos directos.”

@beatrizpadilla_org

Dos voces, una misma lucha. 🗣️🌊 Una empresaria y un Gobernador Tradicional de la nación indígena Yoreme Mayo comparten una perspectiva que no siempre sale en las noticias: el impacto real del proyecto de la planta de amoniaco en Topolobampo. Desde la visión de los servicios turísticos hasta la defensa del ecosistema y de los pueblos originarios, ellos nos explican por qué dicen “Aquí No”. No te pierdas estas dos entrevistas donde narran pomenores de esta lucha por proteger el Golfo de California contra otro mega-proyecto industrial basado en combustibles fósiles. 📺 Mira las entrevistas completas en YouTube: 👉 Beatriz Padilla-J6b #Topolobampo #Sinaloa #MedioAmbiente #VocesDelOcéano #YouTube #Entrevista

♬ sonido original – Beatriz Padilla – Beatriz Padilla

Los dirigentes del movimiento también afirman que algunas comunidades recibieron ofrecimientos de obras públicas y otros beneficios, mientras que quienes se oponían al proyecto enfrentaron presiones y amenazas. En noviembre de 2025, once relatores especiales de las Naciones Unidas expresaron su preocupación por posibles violaciones graves de derechos humanos a lo largo del desarrollo del proyecto, incluyendo afectaciones a formas de vida y prácticas culturales vinculadas a la naturaleza y al territorio.

La empresa y las autoridades gubernamentales han rechazado esas acusaciones y sostienen que la consulta cumplió con los requisitos legales.

KfW, el banco alemán de desarrollo que participa en el financiamiento del proyecto, declinó comentar sobre reuniones recientes con integrantes del movimiento Aquí No, citando razones de confidencialidad. En una declaración enviada a Mexico News Daily, el banco señaló que continúa evaluando el proyecto bajo los Principios de Ecuador y remitió las preguntas sobre preocupaciones ambientales y de derechos humanos a una respuesta de 15 páginas presentada el año pasado ante la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

En una respuesta escrita a Mexico News Daily, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) informó que la titular de la dependencia, Alicia Bárcena, viajaría a la región para reunirse con comunidades mayo-yoremes, pescadores y otros actores locales, por instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum. El anuncio se produjo después de más de un año de solicitudes por parte de los opositores para reunirse directamente con Bárcena, así como de críticas públicas por la falta de diálogo con las comunidades afectadas.

La Bahía de Ohuira. (FB)

Un cambio de marea

Para Claudia Campero, de la campaña Ballenas o Gas, la reciente ola de victorias en distintas costas mexicanas ha transformado la psicología de movimientos que antes parecían destinados a perder.

“Estos proyectos siempre se presentan como inevitables. A la gente se le dice que la decisión ya está tomada y que no hay nada que hacer. Lo que estamos viendo ahora es que las comunidades están empezando a entender que eso no necesariamente es cierto.”

Campero considera que la lucha por la Bahía de Ohuira forma parte de una disputa más amplia sobre el futuro del Golfo de California, donde las comunidades están respondiendo a una creciente ola de desarrollo industrial.

“La pregunta es qué tipo de Golfo queremos. ¿Uno dominado por proyectos petroquímicos, infraestructura de exportación y transporte marítimo industrial, o uno que siga sosteniendo comunidades pesqueras, biodiversidad y economías locales?”

La cancelación del proyecto de gas natural licuado Vista Pacífico LNG en Topolobampo a principios de este año, señaló, demostró que las comunidades organizadas todavía pueden influir en los resultados incluso después de años de planeación e inversión.

“La gente ve esas victorias y se da cuenta de que no está sola. Se da cuenta de que estos proyectos todavía pueden ser cuestionados.”

Beatriz Padilla, de Voces del Océano, contribuyó a este reportaje. Puede ver sus entrevistas con activistas en la primera línea de la defensa de la bahía, incluido Felipe Montaño, aquí.

Tracy L. Barnett

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