
Por Tracy L. Barnett
Para Mexico News Daily
Un sábado por la mañana, en el histórico barrio de Analco de Guadalajara, vecinos llegaron al centro comunitario Casa Bandera cargando botellas y frascos con agua de sus propios hogares.
En mesas plegables, investigadores del ITESO, la universidad jesuita de Guadalajara, les mostraron cómo sumergir tiras reactivas de bajo costo en las muestras, esperar a que cambiaran de color y comparar los resultados con una tabla para medir pH, cloro, plomo, mercurio y otros indicadores. Las muestras que mostraban señales de una posible contaminación bacteriana podían someterse a una prueba adicional para detectar E. coli.
Era el más reciente de una serie de talleres de una creciente red ciudadana de monitoreo del agua, surgida a raíz de la crisis que desde hace meses afecta a Guadalajara y de la frustración de los habitantes ante lo que consideran información y acciones insuficientes por parte de las autoridades responsables de garantizar agua segura.

“No nos pretendemos especialistas científicos, expertos del agua; nos pretendemos ciudadanos que aportamos indicios, aportamos algunas pruebas sobre lo que estamos observando y lo que estamos viviendo, y eso es igualmente válido”, dijo Héctor Morales, uno de los encargados del taller.
“No pretendemos competir contra la ciencia”, continuó. “Pretendemos generar un saber que parte del día a día, y ese es un enfoque, es el enfoque de la ciencia ciudadana.”

Domingo: Megamarcha + Agua KK Fest
Los activistas del agua en Guadalajara también se tomarán el tema con un poco de humor durante el festival del domingo — sin perder de vista el grave problema que hay detrás.
Cuándo: Domingo 23 de agosto
10 a.m.: Concentración en Parque Rojo
11 a.m.: Sale la Megamarcha por el Agua por Av. Juárez
12 p.m.: Agua KK Fest en Plaza Liberación
Habrá talleres sobre filtros caseros, captación de agua de lluvia, baños secos y monitoreo de la calidad del agua, además de actividades para niñas y niños, música, garrafones intervenidos, disfraces y “Kkaraoke”.
De las denuncias a la evidencia ciudadana
La red reúne a vecinos, científicos del ITESO, el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC) y la campaña ciudadana #ElSiapaQueQueremos —en referencia al SIAPA, el organismo operador del agua de la ciudad.
La idea no es simplemente informar a los habitantes qué puede contener el agua que reciben. María González, del IMDEC, explicó que las pruebas tienen dos propósitos: ayudar a las familias a cuidarse y generar un acervo de evidencias que pueda utilizarse para exigir acciones a las autoridades.

“Esto además de que nos autoprotege, que ustedes van a saber qué es lo que tiene el agua en sus casas, es nuestra evidencia ciudadana para la vía legal, para la vía institucional, para la vía de la movilización”, dijo González al grupo.
Antes del taller del sábado, la red había analizado alrededor de 184 muestras procedentes de 90 colonias en cinco municipios. Los organizadores dijeron haber encontrado cloro residual en apenas 12 de las 184 muestras. Esto representa un problema, señalaron: el cloro se agrega durante la potabilización y una pequeña cantidad debe permanecer en el agua mientras recorre la red de distribución para ayudar a protegerla de la contaminación bacteriana.
El monitoreo también detectó plomo en 20 muestras, fluoruros en 52 y mercurio en un número no especificado, según Morales. Cuatro de las 184 muestras dieron positivo a E. coli, un tipo de bacteria coliforme fecal.

Los organizadores subrayan reiteradamente una limitación importante: los resultados ciudadanos no constituyen un muestreo estadísticamente representativo del suministro de agua de Guadalajara. Las pruebas de bajo costo tampoco miden las decenas de parámetros exigidos por la norma mexicana para agua potable.
“¿Qué nos dice este análisis?”, preguntó Morales. “Nos dice cuando el agua no es segura. ¿Qué no nos dice? No nos dice cuando el agua es buena.”
Para certificar que el agua es segura, explicó, se requiere un análisis de laboratorio mucho más amplio.
Sin embargo, los análisis oficiales ya han documentado algunas de las mismas señales de alerta.
A finales de julio, las autoridades sanitarias de Jalisco confirmaron que se había detectado E. coli en 18 de 297 muestras analizadas entre marzo y junio en colonias afectadas por problemas de calidad del agua. Funcionarios también reconocieron una cloración insuficiente en algunas zonas.
Los hallazgos se dieron después de meses de denuncias por agua amarilla, café o con mal olor, sedimentos e interrupciones del servicio en toda el Área Metropolitana de Guadalajara. González dijo que la campaña #ElSiapaQueQueremos ha recibido ya cerca de 1,500 denuncias, en su gran mayoría relacionadas con la calidad del agua, seguidas por cortes del suministro y altas tarifas.

Una respuesta de miles de millones de pesos
El gobierno de Jalisco y el SIAPA, organismo operador del agua metropolitana, han reconocido graves problemas en el envejecido sistema y han anunciado una renovación de largo plazo que requerirá una inversión superior a 20 mil millones de pesos.
Entre los principales proyectos se encuentran la sustitución del antiguo acueducto Chapala-Guadalajara y la modernización y ampliación de la Planta Potabilizadora No. 1, en Miravalle. El gobernador Pablo Lemus dijo este mes que el gobierno federal había acordado apoyar ambos proyectos.
Pero para la coalición ciudadana, reparar la infraestructura es apenas una parte de la solución.
El movimiento se concentra cada vez más en quién participa en las decisiones sobre el sistema de agua, cómo se comparte la información y si las propias comunidades pueden desempeñar un papel formal en el monitoreo y la supervisión.
Ese cambio de enfoque se hará visible el domingo, cuando los mismos grupos que organizan los talleres de monitoreo realizarán una “Megamarcha por el Agua”. Los participantes se concentrarán a las 10 a.m. en el Parque Rojo y marcharán por avenida Juárez hacia Plaza Liberación, donde al mediodía comenzará el deliberadamente escatológico “Agua KK Fest”, un juego con la palabra caca que hace referencia al agua sucia que los vecinos denuncian recibir en sus hogares.
El festival combinará la protesta con talleres sobre filtros caseros, captación de agua de lluvia, baños secos, huertos urbanos, sistemas comunitarios de agua y monitoreo de la calidad del agua. Los organizadores describen la jornada como pacífica, familiar y apartidista.
Más allá de arreglar el SIAPA
Las demandas de la coalición ahora van más allá de conseguir agua más limpia. Su pronunciamiento más reciente exige mayor transparencia, participación ciudadana en las decisiones sobre calidad, distribución e infraestructura del agua, reconocimiento formal del monitoreo comunitario y protección de las cuencas que abastecen a la zona metropolitana.
También propone “Acuerdos Público-Comunitarios” que reunirían al SIAPA, universidades, organizaciones vecinales, trabajadores y otros sectores para compartir conocimientos y participar en la gestión del agua.
Los organizadores rechazan explícitamente la privatización como respuesta a las deficiencias del SIAPA.
“La alternativa a un SIAPA ineficiente no es un SIAPA privatizado”, señala su pronunciamiento, que propone en cambio un organismo público transparente, eficiente y sometido al control democrático de la sociedad.

González dijo que la campaña también impulsa la creación de una mesa de trabajo permanente centrada específicamente en calidad del agua, salud y riesgos sanitarios. Hasta ahora, las autoridades no han aceptado participar.
Pero los organizadores no tienen intención de esperar indefinidamente.
“Esa mesa hasta ahorita se está luchando por eso, todavía no se logra, pero es una mesa que se va a instalar con autoridades o sin autoridades”, dijo González, explicando que, de ser necesario, funcionará de manera independiente para prevenir riesgos sanitarios.
Esa determinación refleja cuánto ha avanzado el movimiento desde que los vecinos comenzaron a llegar a reuniones públicas con botellas de agua descolorida.

Morales explicó que el monitoreo ciudadano permite llegar a lugares donde las dependencias gubernamentales quizá no toman muestras y convertir experiencias individuales en evidencias sistemáticas. Ha visto cómo los participantes llevan lo aprendido en los talleres de regreso a sus colonias y, después, a las calles.
“Es una belleza ver a las personas que asisten a los talleres y que están luego en las manifestaciones con sus carteles que dicen: ‘Hay nitratos y nitritos en nuestra agua’”, dijo.
“Nunca se lo esperó la autoridad.”

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