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Una vida en pausa: Los niños que quedan en el limbo
By Tracy L. Barnett Posted in Migración on 27 octubre, 2026 0 Comments
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Para los hijos de mexicanos nacidos en Estados Unidos, una barrera burocrática puede costarles años que nunca podrán recuperar.

Por Tracy L. Barnett
Para El Informador

“Una cosa sobre mí: me encantaba la escuela.”

Lina se recuerda antes de la deportación de su madre como la niña que hablaba con todo el mundo. Jugaba basquetbol, tocaba el piano, estudiaba francés y pintaba. Y le encantaba la escuela.

Hoy, a los 17 años, Lina es ciudadana estadounidense y vive en Jalisco. Lleva cinco años sin pisar un salón de clases.

“No trabajo. No voy a la escuela. No hablo con nadie”, dijo. “Estoy sola con mis pensamientos todo el día.”

Lina es una de un número desconocido de niños ciudadanos estadounidenses que viven en México a raíz de la deportación de uno de sus padres. Como muchos de ellos, lleva años atrapada en un vacío burocrático que le dificulta construir una vida aquí, aunque por nacimiento también es mexicana.

Según la ley mexicana, los hijos nacidos en el extranjero de madre o padre mexicano tienen nacionalidad mexicana. Demostrarlo en papel es otra cosa.

Para Lina y otros hijos de mexicanos nacidos en Estados Unidos, Soy México, un programa nacional implementado en coordinación con los registros civiles estatales, puede facilitar temporalmente el proceso. Durante un breve periodo anual, permite a los solicitantes elegibles obtener sus documentos mexicanos sin algunos de los requisitos más costosos y tardados del trámite ordinario.

Este año, Soy México abrió en Jalisco el 22 de agosto y se prevé que continúe hasta finales de octubre. El programa podría cerrar antes si se agotan los recursos federales. Para las familias que pueden aprovecharlo, Soy México puede ahorrar meses de trámites entre Estados Unidos y México, además de gastos considerables.

Para Lina, podría significar algo mucho más fundamental.

Claudia Duran, center, with her children Havanna Pate Duran and Milan Pate Duran, at the Soy México office in Jalisco. The family, from Sacramento, was applying for Mexican nationality documentation; they are not the family featured in the article.(Photo: Tracy L. Barnett)

Una familia dispersa

“Tendría más posibilidades de ir a la escuela”, dijo.

La cadena de acontecimientos que trajo a Lina hasta aquí comenzó hace cinco años, cuando tenía 12 años.

Una noche en Florida escuchó a su hermano mayor llorando al otro lado de la pared y se enteró de que su madre, Hanna, había sido arrestada y probablemente sería deportada.

“Le dije a mi mamá, llorando: ‘Sólo ven a casa, sólo ven a casa’”, recordó.

Hanna permaneció encarcelada y finalmente fue deportada a México. Mientras su madre permanecía detenida y finalmente fue deportada, la vida familiar de Lina y sus hermanos se desmoronó. Pasaron de un familiar a otro y finalmente fueron separados.

La propia llegada de Hanna a México ofreció poca estabilidad. Nacida en México pero criada en Estados Unidos desde los dos años, llegó a Matamoros con 100 dólares y viajó a Guadalajara, donde vivía su padre. Pero él no contestaba sus llamadas y, cuando finalmente lo encontró, tampoco le ofreció el apoyo que esperaba.

“No tengo adónde ir”, recuerda haberle dicho cuando finalmente lo encontró. “No conozco a nadie aquí. No conozco nada aquí.”

“En mis planes, nunca pensé venir a vivir a México.”

Finalmente, Hanna temió que sus hijos quedaran bajo custodia del Estado. Hizo arreglos para que una amiga los llevara a México.

Lina llegó ya rezagada académicamente. En medio de la crisis desatada por el arresto de su madre, había sido retirada de la escuela en Florida después de completar el primer semestre de séptimo grado. Esperaba comenzar de nuevo en México.

“Yo decía: ‘Quiero volver a la escuela’”, recordó.

Estaba dispuesta a repetir séptimo grado si fuera necesario. Pero Hanna no pudo inscribir a Lina porque no tenía CURP ni ningún documento mexicano.

“Tenía tanta esperanza cada vez”, dijo Lina. “‘Voy a volver a la escuela, voy a volver a la escuela.’ Pero simplemente no había manera.”

En la escuela, pero no en el papel

Los hermanos menores de Lina enfrentaron el mismo problema de documentación, aunque su escuela primaria les permitió asistir a clases, pero sin recibir créditos escolares.

“Los recibieron sólo como oyentes”, dijo Hanna. “No estaban recibiendo créditos porque no tenían sus papeles.”

Tran Dang, directora ejecutiva de El Centro Rizoma del Migrante, que ha ayudado a la familia con la documentación de identidad de los niños y con el proceso para que la madre pueda regresar a Estados Unidos, explicó que los hijos de mexicanos nacidos en Estados Unidos pueden enfrentar barreras casi insuperables para documentar su identidad.

Para registrarse en México, los niños deben presentar un acta de nacimiento en formato largo, traducida, certificada y autenticada, requisitos que representan una pesada carga burocrática y económica para las familias que ahora viven en México. Incluso pequeñas discrepancias entre los nombres utilizados en los documentos estadounidenses y mexicanos pueden trabar el proceso y dejar a estos niños sin estatus legal en México, sin documentos de identidad y sin posibilidad de inscribirse en la escuela.

Para una madre o un padre recién deportado que intenta reconstruir un hogar en México, esos requisitos pueden ser formidables. Los registros civiles en Estados Unidos dependen de cada estado, y obtener un acta de nacimiento desde el extranjero y después enviarla nuevamente para conseguir la apostilla puede tardar meses.

En el caso de Lina, el Centro Rizoma la ayudó a obtener un pasaporte estadounidense, su primera identificación oficial con fotografía, facilitando así el regreso a los Estados Unidos en caso de ser necesario. Dang calculó que obtener una nueva acta de nacimiento de Florida para Lina y apostillarla tardaría alrededor de ocho meses. Por eso, la familia decidió esperar a Soy México.

José Israel López, coordinador de Soy México en Jalisco, confirmó que los problemas relacionados con la escuela se encuentran entre los principales motivos por los que las familias recurren al programa.

“Así es. Casi es lo primordial”, dijo López, explicando que muchas familias llegan porque necesitan inscribir a sus hijos en la escuela o permitirles continuar con sus estudios.

Una vía más sencilla, pero no para todos

Soy México funciona desde 2017. Cuando un acta estadounidense participante puede verificarse electrónicamente, el solicitante puede evitar los requisitos de apostilla y traducción. Quienes cumplen los requisitos pueden recibir su acta mexicana y CURP el mismo día. Pero el programa no es una solución universal.

No funciona todo el año, no todos los registros pueden verificarse y no todos los estados de Estados Unidos participan. Texas, por ejemplo, donde nacen numerosos hijos de padres mexicanos, queda fuera.

Este año, 16 niños aún no contaban con la documentación u otros requisitos necesarios para completar su registro, incluso a través del programa Soy México. Algunos de esos casos requieren asistencia legal en Estados Unidos para resolver problemas con documentos expedidos allá, el tipo de apoyo transfronterizo que suele brindar el Centro Rizoma.

La demanda ha ido creciendo, dijo López, una tendencia que relacionó en parte con lo que ocurre en Estados Unidos. En su primer mes de operación, Soy México recibió alrededor de 400 solicitudes en los municipios de Jalisco, según información proporcionada por funcionarios del Registro Civil.

Ante las continuas deportaciones que llevan a México a más familias con estatus migratorios mixtos, Dang cree que más niños ciudadanos estadounidenses enfrentarán el mismo problema. Al mismo tiempo, algunos niños estadounidenses traídos aquí hace años nunca han obtenido documentos de identidad en México y es posible que desconozcan la existencia de organizaciones como el Centro Rizoma, que apoyan a las familias retornadas y deportadas para superar las barreras legales que enfrentan al intentar rehacer sus vidas.

“Es del interés tanto de Estados Unidos como de México que estos niños no tengan que renunciar a su futuro y puedan inscribirse en la escuela de inmediato”, dijo Dang, directora ejecutiva del Centro Rizoma.

Personal trabajando en la oficina de Soy México en Jalisco, donde se revisan los documentos de los solicitantes y se tramitan los expedientes de inscripción. (Foto: Tracy L. Barnett)

Años que ningún documento puede devolver

Mientras sus amigos y primos en Estados Unidos avanzan hacia la universidad, Lina todavía intenta regresar a un salón de clases —una de las niñas que Dang describe como “invisibles para ambos países”.

Lina alguna vez imaginó cursar un programa acelerado de preparatoria. Si sus estudios hubieran seguido el calendario que tenía en mente, cree que ahora estaría cerca de graduarse o quizá ya habría terminado.

“No voy a mentir, siempre me ha dado vergüenza volver a la escuela a mi edad”, dijo. “Si hubiera sido por mí, ya me habría graduado.”

Sus hermanos han regresado a Estados Unidos, mientras Lina permanece en México con su madre. En una carta que escribió sobre la deportación de su madre, Lina encontró las palabras para expresarlo:

“La deportación de mi madre no solo la afectó a ella. Cambió el rumbo de mi vida. A veces siento como si mi vida hubiera quedado en pausa mientras todos los demás siguen adelante.”

Dang sostiene que eso es precisamente lo que puede perderse de vista dentro de un proceso burocrático.

“Muchas veces, cuando estás lidiando con estas burocracias, las oficinas gubernamentales solo están enfocadas en los requisitos”, dijo. “No están pensando en vidas. Privar a un niño de su educación y de su futuro tiene implicaciones sociales y generacionales.”

Lina, sin embargo, no ha dejado de imaginar el suyo.

“Sí quiero tener una carrera”, dijo. “Quiero llegar a ser alguien grande. No alguien grande para los demás, sino alguien grande para mí misma.”

“De verdad quiero salir adelante.”


Soy México en Jalisco

¿Qué es?
Soy México permite que personas elegibles nacidas en Estados Unidos de madre o padre mexicano registren su nacimiento en México mediante un proceso simplificado cuando su registro estadounidense puede verificarse electrónicamente, sin costo. Durante el periodo de operación del programa se eliminan los requisitos de apostilla y traducción. Por lo general, unos dos meses al año, hasta que se agoten los fondos para el programa Soy México.

¿Qué recibe el solicitante?
Su acta de nacimiento y su CURP,  que los niños en edad escolar pueden utilizar para inscribirse en la escuela.

¿Cuándo funciona?
Soy México abrió en Jalisco el 22 de agosto de este año y se espera que opere hasta algún momento de finales de octubre, aunque podría cerrar cuando se agoten los recursos federales destinados al programa. En lo que va del año, se han presentado alrededor de 400 solicitudes a través del programa.

¿Todos los solicitantes pueden completar el trámite?
No. Deben cumplir los requisitos del programa y su registro de nacimiento estadounidense debe poder verificarse mediante el sistema participante. Este año, 16 niños tuvieron casos que no pudieron completarse a través de Soy México.

¿Qué pasa si una familia pierde el periodo de Soy México?
El registro sigue siendo posible durante todo el año a través de las oficialías del Registro Civil de Jalisco, pero el trámite ordinario requiere documentación adicional, incluida la apostilla y la traducción.

¿Qué pasa si el acta estadounidense contiene un “error”?
Por lo general, México exige que todos los nombres legales sean estrictamente idénticos en todos los documentos oficiales. Un error ortográfico en el nombre de uno de los padres o la omisión del apellido materno en el certificado de nacimiento estadounidense del menor podrían obligar a corregir dicho registro en Estados Unidos antes de que el Registro Civil inscriba el nacimiento en México.

¿Cuánto tarda Soy México?
Depende de la carga de trabajo. Las familias pueden solicitar una cita por teléfono y, una vez programada y cumplidos los requisitos, se le puede entregar su documento el mismo día.

¿Dónde están sus oficinas?
Registro Civil de Jalisco, Prolongación Alcalde 1855. +52 33 3819 2456 ext. 47394, 47364, 47320

¿Qué documentos deben llevar los solicitantes?
* Solicitud elaborada
(Formato proporcionado y/o elaborado porel programa)
* Copia simple de identificación oficial de la persona que será registrada (mayores de edad) o de ambos padres (cuando el registrado sea menor de edad).
* Acta original americana y/o apostillada del interesado.
* Acta original en formato SIDEA del acta de padre y madre mexicanos, en caso de ser un padre de otra nacionalidad, se requiere su acta de nacimiento en copia.

¿Qué estados y territorios de Estados Unidos no participan?
* Connecticut
* Guam
* Idaho
* Kentucky
* Maryland
* New Hampshire
* Nebraska
* Puerto Rico
* Rhode Island
* Texas
* American Samoa
* North Marianas

¿Dónde pueden obtener ayuda las familias que enfrentan problemas con documentos estadounidenses?

El Centro Rizoma del Migrante brinda orientación y asistencia legal a personas migrantes, retornadas y deportadas, incluso en algunos trámites relacionados con documentos de Estados Unidos. WhatsApp: 33 2182 0836.


Tracy L. Barnett es periodista independiente radicada en México y fundadora de El Proyecto Esperanza. También trabaja como consultora de comunicación para El Centro Rizoma del Migrante.

Tracy L. Barnett

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