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Marchan para exigir agua limpia en Guadalajara y les reprimen en Casa Jalisco
By Victor Ibarra Posted in Agua on 12 octubre, 2026 0 Comments
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Texto y fotos: Víctor Ibarra

11 octubre 2026.

Más de 20 mil personas asistieron a la Megamarcha por el Agua Limpia en Guadalajara, desde la Glorieta Minerva hacia Casa Jalisco, donde habita el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, quien días antes había asegurado a estudiantes, que le habían increpado sobre la situación hídrica y de violencia de la ciudad, que “van a poder marchar con calma y con toda protección”. Algo que no sucedió, ya que los manifestantes fueron recibidos en Casa Jalisco con vallas, gases lacrimógenos y paradójicamente con chorros de agua y , golpes, así como detenciones arbitrarias por parte de la policía estatal, que según contabilizaron organizaciones como IMDEC y CEPAD, podrían haber sido hasta 52 personas detenidas, en su mayoría jóvenes.

Esta fresca mañana de domingo, en la que la lluvia amenazaba con llegar, la cual no fue impedimento para que la multitud, conformada por niñas, niños, jóvenes, adultos y personas mayores, llegara al punto de encuentro, en la glorieta Minerva, desde diversos lugares de la zona metropolitana de Guadalajara, cargados con sus carteles, pancartas, disfraces, instrumentos musicales, garrafones y botes con muestras del agua turbia que desde hace más de seis meses reportaban que recibían del Sistema Intermuniciparl de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) en diversas colonias, pero que en los últimos meses y semanas se había intensficado más.

Las voces y consignas en coro, y en las pancartas, que se escuchaban en el trayecto por la avenida López Mateos para llegar a Casa Jalisco, exigían el agua limpia en las colonias, la no privatización en Jalisco de este vital líquido, el fin de la corrupción en el SIAPA, cárcel a las empresas contaminantes, alerta sanitaria por la crisis del agua, hasta incluyendo la renuncia de autoridades como del SIAPA o incluso del gobernador, entre otras.

Al llegar al recorrido de esas más de 10 cuadras de la megamarcha, el contingente se encontró con que Casa Jalisco estaba ya circundada por unas vallas metálicas junto al camellón de la avenida Manuel Acuña, algo que no había sucedido en anteriores manifestaciones por el agua en meses recientes.

Algunos manifestantes ya habían llegado temprano y se habían colocado frente a Casa Jalisco. Conforme iba llegando el contingente que había marchado, los espacios del único carril dejado libre se fue llenando, así como se fue llenando el aire de voces en coro ensordecedoras de consignas exigiendo el agua limpia que, probablemente se escuchaban en cada habitación de las instalaciones de Casa Jalisco.

En primera instancia mujeres policía eran las que resguardaban las vallas, y cuando manifestantes empezaron a querer quitarlas para acercarse más, salieron desde dentro de Casa Jalisco grupos de antimotines de la policía estatal, así como personas vestidas de civil, para intentar impedirlo. Manifestantes les cuestionaban y recordaban que ellos también recibían agua sucia en sus casas.

Minutos más tarde, en medio de la formación cerrada de los antimotines, y en distintos puntos frente a Casa Jalisco, policías estatales y personas vestidas de civil, empezaron a “sustraer” a personas, ya sea hombres o mujeres, que estaban frente a los antimotines, y enseguida eran tirados al suelo y en ocasiones golpeados, y los llevaban al interior de las propias instalaciones de Casa Jalisco. Ante esto, los otros manifestantes les increpaban con más fuerza a los antimotines su accionar. “Queremos agua limpia, no represión”. “Suéltenlos, suéltenlos”. Varias personas entraban en crisis al ver esas detenciones.

En un momento dado, se escuchó un fuerte sonido de un petardo, y después el humo fue inundando el aire. Era gas lacrimógeno lanzado por policías, que enseguida hizo efecto en todas las personas cercanas, incluyendo niñas y niños pequeños, así como personas de la tercera edad, que con angustia y llanto en muchos de ellos, se tallaban los ojos, mientras que familiares y personas solidarias les apoyaban, con agua o indicaciones para minimizar el daño.

Desde la parte izquierda, estaba una formación en línea de antimotines, y de repente un bombero, apoyado por este grupo policial, empezó a lanzar potentes chorros de agua contra los manifestantes que exigían agua limpia, quienes miraban incrédulos esta acción represora. “¡El agua limpìa no se desperdicia!” era el grito en coro que se escuchaba, mientras el agua salía de la manguera, que normalmente es usada para apagar incendios.

Mientras tanto los petardos de gas lacrimógeno seguían siendo lanzados, al menos cuatro veces, y las mismas veces regresaban los manifestantes para seguir haciéndose escuchar la voz por el agua limpìa, pero ahora también contra la represión y por la liberación de quienes habían vistos ser detenidos minutos antes.

Hasta aproximadamente las 2:30 de la tarde, fueron ampliando la llegada de más elementos antimotines y avanzando por la calle de Manuel Acuña, hasta Rubén Darío, donde también se realizaron detenciones y golpes contra manifestantes, que de forma arbitraria seguían. Con lo que hizo que en esta ocasión se dispersara más quienes estaban en la manifestación.

A las cuatro de la tarde, familiares de personas detenidas, junto con organizaciones como CEPAD e IMDEC realizaron una conferencia de prensa, a una cuadra de Casa Jalisco, donde informaron que “Hemos documentado detenciones arbitrarias, actos de tortura es importante señalar que hasta que las personas no estén registradas en el registro nacional de detenciones y sepamos con claridad de su paradero estamos de desapariciones forzadas, hay que nombrarlo y exigir a las autoridades su localización así como que garanticen su integridad física y psicoemocional”.

Por su parte, media hora más tarde otro grupo de manifestantes, recogìan la basura tirada al suelo que había alrededor de los policías estatales y las vallas restantes, y dejar limpio el lugar, mientras hablaban con los policías para reprobar las acciones de represión que habían realizado momentos y horas antes.

Al final del día domingo los colectivos y familiares exigían apariciòn y liberación de 52 personas, pero hasta el momento no había sido confirmada por las autoridades su traslado a la Fiscalía del Estado 14, hacia donde llegaron tanto familiares como colectivos.

Victor Ibarra

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